La intención de este blog no ha sido nunca internarse en el mundo de la publicidad. Esto es algo que he de dejar a los que de verdad entienden. Pero cuando lo que, a simple vista, parece un anuncio más de una compañía energética  – intentando vendernos, más o menos honradamente, su producto- resulta ser, descaradamente, un alegato a una posición determinada frente a alguno de los debates más importantes a los que nos enfrentamos la sociedad, me siento obligado a comentarlo.

Hace algún tiempo que llevo viendo dos anuncios que llaman poderosamente mi atención: Repsol y Endesa.

Ambas compañías tienen interés en que en los debates que se están generando en sus distintos mercados tengan a la opinión pública de su lado, así que la mejor manera que han encontrado es decirnos que a ellos el dinero no les interesa, que son ONG’S y que "reinventarán el futuro" o que hacen es "caminar hacia la nueva conciencia" "para los hijos de tus hijos".

Cuando vi el de Endesa me supuse que eso de "para los hijos de tus
hijos" y de que "vamos a cambiar el mundo", era un eufemismo para
justificar algo que, sin duda, al cliente o usuario no le hará mucha
gracia. Aunque al no aclarar mucho más, achaqué esto a mi calenturienta imaginación y, me dije que no se trataba más que de una campaña de publicidad distinta, que intentaba sorprender al cliente.

Lo mismo me pasó con el de Repsol, eso de "inventamos Manhattan, Macondo" sonaba a que la petrolera había recurrido a los chicos que hacen la publicidad a Endesa. Pero el anuncio acaba sorprendentemente diciendo "si hemos sido capaces de todo esto como no lo vamos a ser de proteger lo que más nos importa", acompañado de una mano con un tatuaje del globo terraqueo.

Continuaba desconfiando de las intenciones de estos anuncios multinacionales hasta que otro día pude ver una nueva versión del anuncio de Repsol. En esta junto a la mano decía que producen biocombustibles a base de algas, que fabrican plásticos para invernaderos respetuosos para el medio ambiente, que usan tecnología punta para buscar yacimientos de gas y petroleo en el fondo del mar cuidando el fondo oceánico, que reutilizan neumáticos para fabricar asfalto. Entonces se destapó el pastel.

Estos anuncios intentan generar opinión, intentan que la gente no vea a los fabricantes de biocombustibles como los ogros que quitan el trigo a los sudamericanos para llenar los tanques de los todoterrenos, sino a unos primos-hermanos de militantes de Greenpeace que pretenden salvar el planeta sin que tú renuncias a nada. Estos señores pretenden decirnos que si ellos apuestan por la energía nuclear (Caso Endesa) no es por que les sea económicamente más rentable, si no que lo hacen por los hijos de tus hijos, para que ellos tengan un planeta mejor. Sospecho que no les preocupan los hijos de mis hijos, sino los hijos de sus propios hijos.

No quiero meterme en el debate de biocombustibles y nuclear si o no, pero lo que está claro es que la opinión pública tiene una posición mayoritaria que choca con los intereses de estas multinacionales y, operaciones a gran escala en esta línea pueden hacer que el pueblo se les eche encima. Así que la mejor opción que se les ha ocurrido es muy sutilmente decirnos la urgencia que corre cambiar las reglas del juego y que ellos van a hacer lo humano y lo divino por salvarnos.

Sin duda esta jugada habrá nacido de las sesudas cabezas engominadas que dirigen ambas multinacionales intentando contrarrestar la influencia que, por simpatía, provocan ciertas ONG’s sobre los ciudadanos. Pero creo que esta forma de captar adeptos no es la más acertada. Las opiniones se forman a base de argumentos y, para ello no se pueden emplear las mismas técnicas que para sumar clientes.

Espero que para convencernos en otra ocasión recurran a otros métodos y no insulten nuestra inteligencia de este modo.